La solidaridad, el esfuerzo y la superación volvieron a darse cita este fin de semana en una nueva edición de la Wings for Life World Run, la mayor carrera solidaria del planeta, celebrada de forma simultánea en más de 170 países con un objetivo común: financiar la investigación para encontrar una cura a la lesión medular.
Más de 346.000 personas participaron este año en todo el mundo en una iniciativa que une deporte y compromiso social, convirtiendo cada kilómetro recorrido en esperanza para miles de personas. En España, ciudades como Valencia, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Almería o Toledo acogieron distintas salidas presenciales, además de cientos de participantes conectados a través de la aplicación oficial.

ASPAYM Murcia, presente en Valencia
ASPAYM Murcia quiso formar parte de esta experiencia única desplazándose hasta Valencia. La expedición murciana estuvo integrada por tres usuarios, el equipo de fisioterapia, enfermería y dos voluntarias, en una jornada marcada por el compañerismo, la emoción y las ganas de superarse.
Uno de los momentos más especiales lo protagonizó Aurelia Rousselot Fernández, que consiguió completar tres vueltas al circuito —de 2,5 kilómetros cada una— por sí misma, demostrando una enorme capacidad de esfuerzo y superación.
También participaron Gilson P. Reyes y Andrés E. Martínez, quienes realizaron el recorrido con el apoyo del equipo de fisioterapia y, en varios tramos, impulsándose también por sí mismos, en una experiencia profundamente emocionante tanto para ellos como para quienes les acompañaban.
Un equipo unido por una misma causa
El equipo de ASPAYM Murcia vivió la carrera como una auténtica experiencia colectiva. Paco fue uno de los participantes que más tiempo resistió en carrera, mientras que Nuria, Fran, Marta y Arantxa alternaron la participación deportiva con el acompañamiento y soporte constante a los usuarios.

Por su parte, las voluntarias Lesmary y Eva desempeñaron un papel fundamental animando durante toda la jornada, ayudando en la organización y recogiendo el reportaje gráfico de una experiencia cargada de emoción y compañerismo.
Desde la entidad destacan la “simbiosis perfecta” que se generó entre usuarios, profesionales y voluntariado, convirtiendo la participación en una jornada de convivencia, motivación y apoyo mutuo.
Mucho más que una carrera
La Wings for Life World Run no es solo una prueba deportiva. Todos los fondos recaudados a nivel internacional se destinan íntegramente a proyectos de investigación científica para encontrar una cura a la lesión medular, una realidad que afecta a miles de personas en todo el mundo.
Por ello, para ASPAYM Murcia, participar en esta carrera supone también visibilizar la realidad de las personas con lesión medular y reivindicar la importancia de seguir apoyando la investigación, la rehabilitación y los recursos que permitan mejorar la calidad de vida y la autonomía del colectivo.
La experiencia ha dejado una huella muy positiva en el equipo, hasta el punto de que la entidad ya estudia la posibilidad de organizar en el futuro una carrera solidaria local en Murcia.
Un sueño: conseguir un exoesqueleto
Entre los objetivos que ASPAYM Murcia se plantea para futuras iniciativas solidarias se encuentra la posibilidad de conseguir financiación para la adquisición de un exoesqueleto, una herramienta innovadora que podría abrir nuevas oportunidades terapéuticas y de rehabilitación para las personas usuarias de la entidad.
Por ello, ASPAYM Murcia hace un llamamiento a empresas privadas, entidades y personas comprometidas con la responsabilidad social corporativa y el apoyo a proyectos inclusivos y esperanzadores.

Agradecimientos
Desde ASPAYM Murcia se ha querido agradecer especialmente el apoyo de la Junta Directiva de la entidad por respaldar esta aventura, así como al Programa de Intervención Social en Personas con Lesión Medular, desarrollado gracias al apoyo del IMAS, que ha permitido hacer posible el desplazamiento y la participación en esta carrera solidaria internacional.
Porque cuando el deporte se une a la solidaridad, cada paso cuenta. Y cada meta compartida acerca un poco más la esperanza de encontrar una cura para la lesión medular.







