El acceso al empleo continúa siendo una de las grandes barreras para las personas con discapacidad en España. Así lo reflejan los últimos datos analizados por Impulsa Igualdad a partir del informe del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE, que evidencian una situación marcada por la precariedad, la desigualdad y la falta de oportunidades reales de inclusión laboral.
Según los datos difundidos por la entidad, el 58 % de las personas con discapacidad desempleadas son demandantes de empleo de larga duración, una cifra que refleja cómo la exclusión laboral no solo persiste, sino que se cronifica con el paso del tiempo.
Una brecha laboral que sigue siendo enorme
Actualmente, la tasa de actividad de las personas con discapacidad se sitúa en apenas un 35,4 %, lo que supone una diferencia superior a 43 puntos respecto al resto de la población. 
Desde IMPULSA IGUALDAD alertan de que esta realidad demuestra que miles de personas continúan quedando fuera del sistema laboral, muchas veces no por falta de capacidad o formación, sino por la persistencia de barreras sociales, prejuicios y falta de accesibilidad en el acceso al empleo.
La entidad denuncia además que la inclusión laboral sigue siendo insuficiente y, en muchos casos, limitada a puestos poco cualificados o marcados por la temporalidad.
Precariedad, temporalidad y pocas oportunidades de crecimiento
El informe refleja que casi el 70 % de los contratos realizados a personas con discapacidad son temporales, lo que evidencia una fuerte inestabilidad laboral y una dificultad añadida para desarrollar proyectos de vida autónomos y estables.
A ello se suma la escasa presencia de personas con discapacidad en puestos de responsabilidad o dirección, representando únicamente un 0,12 % del total, mientras que gran parte de la contratación continúa concentrándose en ocupaciones elementales y de baja cualificación.
Esta situación limita las oportunidades de desarrollo profesional y perpetúa una visión reduccionista de las capacidades y competencias de las personas con discapacidad.
Las mujeres con discapacidad, las más afectadas 
IMPULSA IGUALDAD pone también el foco en la desigualdad de género dentro del propio colectivo. La brecha laboral entre hombres y mujeres con discapacidad triplica la existente en la población general.
Las mujeres con discapacidad continúan enfrentándose a mayores dificultades de acceso al empleo, más precariedad y menor estabilidad laboral, sufriendo una doble discriminación por razón de género y discapacidad.
La necesidad de una inclusión laboral real
Desde ASPAYM Murcia se considera fundamental seguir impulsando políticas activas de empleo, accesibilidad universal y apoyos individualizados que permitan garantizar la igualdad de oportunidades y la participación plena de las personas con discapacidad en el mercado laboral. 
La entidad recuerda además la importancia de figuras como la asistencia personal, la adaptación de puestos de trabajo y la accesibilidad en entornos laborales para favorecer la autonomía y el acceso al empleo en igualdad de condiciones.
Asimismo, se insiste en la necesidad de reforzar la sensibilización empresarial, garantizar el cumplimiento de la cuota de reserva para personas con discapacidad y promover empleos estables, dignos y acordes a la formación y capacidades de cada persona.
El empleo como herramienta de autonomía e inclusión
El acceso al trabajo no solo supone independencia económica, sino también participación social, autoestima y calidad de vida.
Por ello, desde ASPAYM Murcia se reivindica la necesidad de avanzar hacia un modelo de inclusión laboral real y efectiva, donde las personas con discapacidad puedan desarrollar su proyecto de vida sin barreras, prejuicios ni exclusión.







