Dedicar unas horas de nuestro tiempo puede parecer un pequeño gesto, pero para muchas personas supone una oportunidad para crear vínculos, compartir experiencias y combatir la soledad. En un momento en el que España celebra el Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026, desde ASPAYM Murcia queremos poner en valor a todas aquellas personas que hacen posible que la solidaridad se convierta en una realidad cotidiana.
Según el Barómetro del Voluntariado de la Plataforma del Voluntariado de España, alrededor de 4,4 millones de personas mayores de 14 años realizan voluntariado en nuestro país, lo que representa el 10,5 % de la población. Una labor imprescindible que sigue creciendo gracias, entre otras iniciativas, a la casilla 106 de Fines Sociales (X Solidaria) de la declaración de la renta, que permite financiar proyectos sociales y fortalecer la participación ciudadana.

En ASPAYM Murcia conocemos de primera mano el enorme valor que tiene el voluntariado. No solo por el apoyo que aporta a las entidades sociales, sino porque crea espacios de convivencia donde todas las personas tienen algo que ofrecer y mucho que aprender.
Un puente entre generaciones
Uno de los programas que mejor refleja este espíritu es el programa de voluntariado que desarrolla el Centro de Día de ASPAYM Murcia junto a la Residencia Belén.

Periódicamente, las personas usuarias de ambos centros comparten jornadas de convivencia en las que participan en talleres, juegos, actividades creativas, música, conversaciones y momentos de ocio que favorecen el intercambio de experiencias entre generaciones.
Más allá de la actividad en sí, estos encuentros generan relaciones auténticas, fomentan la participación social, fortalecen la autoestima y demuestran que la inclusión también se construye compartiendo tiempo, escuchando y creando espacios donde todas las personas pueden aportar.
Porque el voluntariado no consiste únicamente en ayudar; también significa aprender, crecer y descubrir nuevas formas de entender la realidad desde el respeto y la empatía.
Rosa y José Ramón: dos personas que regalan tiempo, ilusión y compañía
Esta noticia también quiere ser un reconocimiento especial para Rosa y José Ramón, dos de las personas voluntarias que actualmente colaboran con ASPAYM Murcia.

Con su cercanía, entusiasmo y compromiso participan activamente en las actividades del Centro de Día, compartiendo conversaciones, risas y experiencias que enriquecen la vida de todas las personas que forman parte de la entidad.
Su presencia demuestra que el voluntariado tiene un impacto que va mucho más allá de las horas dedicadas. Cada visita, cada actividad compartida y cada gesto de cariño contribuyen a crear un ambiente más humano, cercano y participativo.
Desde ASPAYM Murcia queremos agradecerles su generosidad y reconocer públicamente la ilusión con la que forman parte de nuestro día a día.
Un voluntariado cada vez más inclusivo
La realidad del voluntariado también está cambiando. Cada vez son más las iniciativas que promueven la participación activa de las personas con discapacidad como voluntarias, rompiendo con la idea de que únicamente son receptoras de apoyo.
Este modelo de voluntariado inclusivo reconoce que todas las personas pueden contribuir a mejorar la sociedad desde sus capacidades, experiencias y compromiso. La solidaridad no entiende de barreras y la participación social es un derecho que fortalece comunidades más diversas, accesibles e igualitarias.
Una invitación a participar
En ASPAYM Murcia creemos que el voluntariado es una forma de construir una sociedad más inclusiva, donde las personas se encuentren, compartan y crezcan juntas.
Además, marcar la casilla 106 de Fines Sociales (X Solidaria) en la declaración de la renta permite que proyectos sociales y programas de voluntariado continúen desarrollándose y lleguen a más personas que los necesitan.
Porque cada hora compartida, cada conversación y cada sonrisa tienen un valor incalculable.
Gracias a todas las personas voluntarias que hacen posible que la solidaridad se convierta en una experiencia compartida.



